WebMail | Mapa web


La Cooperación Española apoya al FIDA y MAG en el empoderamiento de las mujeres contra el cambio climático

 Nota Original de http://ifad-un.blogspot.it por Salvador S. Merlos
 
Árboles frutales enTunga-San Pedro ©Hugo Néstor Villegas

 

El 20 de junio de 1698, un terremoto de magnitud 7,3 en la escala de Richter provocó grandes deslizamientos en las laderas altas del volcán Carihuairazo, que acabarían sepultando a la actual ciudad ecuatoriana de Ambato, en la provincia de Tungurahua. Pocos meses después de la catástrofe, pobladores de Santa Rosa, el Obraje de Huachi y el asiento de Ambato construían en esa misma provincia la acequia Toalló. Esta obra abastecería de agua a buena parte de la microcuenca, aunque sería también motivo de disputas a lo largo de los siglos, reflejando así la importancia crucial que el agua ha tenido en esta región desde tiempos inmemoriales.

Un año después del grave terremoto que en 2016 destruyó los hogares de más de 20.000 habitantes de poblaciones rurales del Ecuador, el Vicepresidente Adjunto del Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola (FIDA), Périn Saint Ange, visitó el país andino con el mensaje de que, junto a la ayuda humanitaria en casos de desastre, el desarrollo a largo plazo es crucial para reconstruir vidas. Además de reuniones con ministros e instituciones, el Sr. Saint Ange viajó a Tungurahua junto con funcionarios del Ministerio de Agricultura y representantes de la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID) para reunirse con pequeños agricultores y jóvenes beneficiarios del proyecto “Buen Vivir”. Su propósito era conocer de primera mano la manera en que este proyecto financiado por el FIDA está transformando los medios de vida de las comunidades rurales y especialmente de las mujeres.

Riego tecnificado en Tunga-San Pedro ©Hugo Néstor Villegas

 

En las inmediaciones de la antigua acequia Toalló, el presidente de la Junta de Riego del canal de Mocha-Huachi, Hugo Villegas, recibió calurosamente al Sr. Saint Ange en compañía de un gran número de los 214 beneficiarios de ese proyecto. De ahí partieron al reservorio de agua, cuya capacidad es de 4.200 m3, para comprobar in situ cómo el nuevo sistema de riego de parcelas permite diversificar la producción de papa y alfalfa en las 120 hectáreas de Tunga-San Pedro. Los principales productos que se cultivan son la alfalfa, frutales caducifolios, zanahoria, papa y maíz, mientras que en la parte pecuaria se manejan cuyes.

La incorporación de riego tecnificado es crucial para una región que se está viendo fuertemente afectada por el cambio climático. El caudal concesionado del río Mocha ha registrado un descenso de alrededor del 40% en el lapso de poco más de 20 años, lo que ha incidido directamente en la disponibilidad de agua para su uso en la acequia Mocha Huachi. “La incorporación de los sistemas presurizados, además de un uso eficiente del recurso, contribuye a empoderar a las mujeres, quienes ganan tiempo y calidad de vida, rompiendo así el circulo de la pobreza y de las desigualdades”, afirmó Caroline Bidault, Gerente del Programa del FIDA en el Ecuador. Esto se ha traducido, por ejemplo, en un incremento de los rendimientos de alfalfa de 25.000 kg/ha con riego por inundación a 33.000 kg/ha con riego tecnificado; en cuanto a la papa, se ha pasado de 9.500 kg/ha con riego por inundación a cosechar 16.000 kg/ha con riego tecnificado.

Narcisa Mayorga frente al reservorio de agua de la acequia Mocha Huachi ©FIDA

 

El Gerente del Programa Buen Vivir Rural, Hugo Dután, destacó la importancia de la presencia del Vicepresidente Adjunto del FIDA, “al dar cuenta de iniciativas productivas tradicionales que se mejoran con la incorporación del riego, además del gran impacto territorial generado por la modalidad de intervención mancomunada entre los Gobiernos Autónomos Descentralizados, las organizaciones y el Ministerio de Agricultura y Ganadería por medio del Programa Buen Vivir rural que se ejecuta mediante el convenio con el FIDA”.

Narcisa Mayorga, una de las agricultoras beneficiarias, destacó que a raíz del proyecto las mujeres disponen de más tiempo para dedicarse también a otros menesteres. “Además del tiempo ganado, ha mejorado la seguridad, pues en el pasado hubo accidentes, algunos de ellos mortales”. Narcisa cuida de sus padres y corta a diario la alfalfa de su terreno para alimentar a los cuyes, que vende en una feria cada jueves. “Los nuevos turnos de riego nos han permitido renunciar a las palas, azadones y picos, para incorporarnos con las válvulas. Ya no tenemos que levantarnos de madrugada para pernoctar tempranamente”.

Perin Saint Ange es obsequiado con una muestra de productos de Mocha Quero ©FIDA

 

La experiencia de trabajo en el Proyecto ha permitido que los beneficiarios adquieran nuevos conocimientos y desarrollen destrezas técnicas, además de fortalecer la coordinación interinstitucional, el trabajo en equipo, la capacidad de entendimiento entre todos los involucrados y un sinnúmero de aprendizajes que contribuirán al ejercicio de nuevas y mejores prácticas. Alberto Flores, operador del sistema de riego del ingreso del agua al reservorio, es un buen ejemplo de ello. Él se encarga de abrir la válvula, verificar las presiones y dar mantenimiento, al tiempo que cuida de un pequeño terreno en el que cultiva mora. Junto a él, 214 familias del ramal San Pedro han aportado un terreno para la construcción del reservorio, y han excavado más de 9.000 metros de redes secundarias, además de adquirir e instalar equipos en las parcelas.

Ángel Morales muestra el sistema de riego mientras un familiar da de comer a los peces ©FIDA

 

La comitiva prosiguió su visita al Directorio de Aguas de la Acequia Mocha Quero, en el cantón Pelileo, donde la implementación de sistemas de almacenamiento y riego tecnificado ha contribuido a la diversificación de la alfalfa, la mora y el tomate de árbol. Allí, Ángel Morales, uno de los beneficiarios del proyecto, explicó a la delegación del FIDA que el reservorio para regadío de su finca lo utilizan también como piscifactoría. Mientras invitaba a la comitiva a descender por su escarpado terreno para mostrar el sistema de riego ante la vista imponente de los Andes, un familiar daba de comer a los peces, destinados de momento al consumo de cuatro familias. “Este es un sueño que el proyecto del Buen Vivir ha hecho posible”, comentó con visible emoción. “Me siento muy orgulloso de ser campesino”.

Ángel Morales muestra el sistema de riego mientras un familiar da de comer a los peces ©FIDA

Contacto de prensa

(593-2) 3333700
comunicacion@aecid.ec

tc.ecuador